Queridos profesores del futuro:
Espero que todos estén muy bien cuando reciban este mensaje, que ya no tengan que usar mascarillas para salir a la calle ni que deban guardar las distancias cada vez que se crucen con familiares, vecinos o amigos, y tampoco con los compañeros de trabajo y los alumnos.
Estamos pasando una etapa complicada para el mundo y, respecto a nuestro trabajo docente, el cambio es enorme. Tuvimos que aprender de repente a dar clases en un formato virtual (del cual mucho de nosotros no teníamos experiencia) y valorar nuestro trabajo y el de nuestros alumnos con unas perspectivas nuevas. Aprendimos -a la velocidad de la luz- sobre video conferencias, clases on line, plataformas educativas y entornos virtuales y fuimos capaces de continuar enseñando con los problemas y las limitaciones que íbamos encontrando en el camino. Tuvimos que lidiar con todo tipo de problemáticas de nuestros estudiantes (sociales, familiares, tecnológicas) y quedó claro, una vez más, que la educación es una herramienta básica para garantizar la igualdad de oportunidades, que hoy tiene una nueva arista que debemos combatir: la brecha digital.
Es posible que el curso que viene tengamos que continuar trabajando de esta forma nueva, integrando lo virtual y lo presencial. Hemos demostrado que con tesón, dedicación y cariño se puede adaptar nuestra realidad de aula y seguramente logremos articular alguna modalidad que sea fructífera.
Sin embargo, queridos amigos, quiero decirles que ruego y ansío que todo esto pase y podamos volver a la pizarra y a la tiza, a las caras de asombro al escuchar un poema y a los rostros extrañados con un análisis sintáctico difícil. Ha sido muy enriquecedor conocer nuevos entornos y seguramente podremos integrarlos con modalidades más tradicionales. El habernos visto obligados a transformar la enseñanza nos ha permitido conocer un universo nuevo que puede mejor nuestra forma de comunicar. Pero si algo me ha enseñado este confinamiento es que nada reemplaza al contacto humano; no hay plataformas que puedan sustituir esa comunicación estrecha entre profesores y alumnos que brindan las cuatro paredes del aula.
Aspiro y deseo que estén leyendo estas líneas en la sala de profesores, tratando de arreglar el mundo, discutiendo sobre cómo enseñar, hablando sobre algún alumno rebelde o sobre alguna excursión que va a realizarse pronto. La vida fluye en la escuela, en el patio, en el aula, en la cafetería, en el encuentro personal y vivencial de la comunidad educativa.
Mucho ánimo, queridos amigos. Tenemos la mejor profesión del mundo
Un fuerte abrazo
Marissa Corazón Hernández (31 de mayo, 2020)
El presente escrito es una evidencia de lo que sucedió hace diez años, en el año 2020, transcurría la cotidianidad en la sociedad y concretamente en la Escuela Nacional Preparatoria 2 “Erasmo Castellanos Quinto” que es donde imparto mis clases, viviendo en la incertidumbre ya que durante ese ciclo escolar habían estado tomando diversos planteles que pertenecen a la UNAM y no sabíamos si en algún momento tomarían nuestro plantel. De repente se presentó una pandemia por lo que la vida de todos dió un cambio total.
Ante esta situación después de haber estado acostumbrados a las clases presenciales, tuvimos que aprender a continuar con la vida académica utilizando recursos virtuales para lo cual hubo que revisar cuáles eran las mejores alternativas a utilizar y que fuesen accesibles para nuestros alumnos.
Ante la contingencia sanitaria que se vivió, no sólo era pensar en que tecnología utilizar para seguir trabajando, sino cómo mantener esa cercanía con mis alumnos, tratar de ser empática, para lograr esto fue muy importante aceptar lo que me estaba tocando vivir, aprender a manejar estas nuevas condiciones ya que sentí temor de un contagio, adaptarme a vivir en esta situación buscando dar lo mejor de mí.
A partir de esta experiencia que les relato, puedo darles el mensaje que hay que vivir cada día intensamente, hacer lo que deseamos, disfrutar de lo que se nos presente en el aquí y ahora, que ante los cambios pensemos que nada es eterno así como nos suceden cosas buenas y pasan, también los eventos no deseados pasan, lo importante es aprender a aceptar cada momento, adaptarnos y continuar.
Charo Cortes (2 de junio, 2020)
Estimados compañeros docentes, nos encontramos en contingencia por COVID, llevamos desde el día 17 de marzo de 2020 “quedándonos en casa” y la situación no ha mejorado. En marzo de 2009, nos enfrentamos a una situación similar, pero no recuerdo que haya sido tan “intensa”; en este caso se han suspendido las clases a nivel nacional y los enfermeros son insuficientes, la ENEO ha cambiado la enseñanza a una modalidad en línea, hemos aprendido, nos hemos adaptado y continuaremos haciéndolo.
Creo que cuando lean este mensaje, ya se habrá olvidado este momento, habremos mejorado, seremos distintos. Espero que la situación para la y el profesional de enfermería haya mejorado y también las políticas de salud en nuestro país.
Probablemente este mensaje lo esté leyendo uno de mis alumnos de esta contingencia, acompañándome, acompañándonos como ahora.
“Tanta tierra, tantos mundos, tanto espacio y coincidir…” Charo.
Bárbara Margarita Resendiz (2 de junio, 2020)
Hola
Quiero compartirles un mensaje de esperanza por si se encuentran pasando por un momento increíblemente inestable en el ámbito social, personal o económico. A mi me tocó experimentar la pandemia del Covid 19 y les puedo decir que todo pasa, nada es permanente, debemos fortalecernos con paciencia y respiración adecuada. No sirve de mucho el perder tiempo viendo televisión o revisando redes sociales; demasiada información en ocasiones puede generarnos emociones difusas. Mejor es poder platicar con nuestro interior y hacer mindfullness.
Un abrazo con cariño
IsaMar Torres (3 de junio, 2020)
Acompañarnos desde el corazón compasivo
Queridxs alumnxs y profesorxs del 2030:
Les escribo con el deseo de compartirles algunas claves de vida que rescato de la experiencia que la pandemia del covid-19 nos ha dejado.
Es muy difícil y dolorosa la experiencia de una pandemia mundial con grandes efectos en cada persona, pueblos y comunidades. Lo que ha afectado a una gran cantidad de personas en el mundo, con millones contagiadas, miles han perdido la vida, o a sus familiares. Millones han perdido el empleo, y por lo tanto su calidad de vida se ha visto profundamente afectada. Todo ello ha obligado a tomar diversas medidas para buscar contener sus desvastadores efectos. En el colectivo al que pertenezco hemos tratado de comprender esta experiencia con la metáfora del laberinto de dimensiones personales, relacionales, sociales y mundiales.
En el nivel personal ese laberinto se vive como un camino confuso, caótico, con mucha incertidumbre, que no se sabe cómo salir y por donde ir. El camino de ese laberinto nos provoca muchas emociones difíciles de ansiedad, angustia, tristeza, enojo, frustración. Para acompañarnos a reconocer, regular y transformar dichas emociones hemos encontrado algunas claves que les comparto.
-Aprender y enseñar a respirar conscientemente para reconocer las emociones y regularlas
- La escucha compasiva de las emociones dolorosas. Que implica saber que experiencias como las que estamos viviendo generan mucho sufrimiento, dolor, miedos intensos, una herramienta es aprender a escucharlas con compasión, siendo un apoyo empático y solidario con nosotras/os mismas/os y con los demás.
-Reconocer nuestras capacidades resilientes y fomentar espacios de escucha y buentrato que permitan el reconocimiento y fortalecimiento de las capacidades resilientes de las alumnas y alumnos.
-Dialogar desde una escucha respetuosa y comprensiva lo que sentimos y nos sucede para encontrar claves que nos permitan acompañarnos de forma resiliente.
-Llevar acabo prácticas que favorezcan el bienestar y el buentrato en lo personal y relacional.
-Reconocer todos los recursos personales, relacionales y sociales que nos permiten hacer frente a los retos de la pandemia y favorezcan el cuidado personal y colectivo.
-Reconocer las aportaciones valiosas de cada persona en el intercambio de saberes, sentires, pensares que nos brinda la enseñanza-aprendizaje, no solo en el aula sino en la vida cotidiana.
Esta experiencia inédita de dimensiones tan desvastadoras solo la podemos enfrentar en colectivo, sumando cada quien nuestra aportación desde nuestro saber para buscar caminos, unir recursos para encontrar alternativas a los múltiples retos que se nos presentan.
Me despido deseando que las experiencias que hemos vivido sea fuente de aprendizaje y esperanza para los retos que ahora uds enfrentan en la nueva normalidad.
Un abrazo solidario. ISA.
Anaí Arias García(4 de junio, 2020)
Carta al futuro a los alumnos y docentes:
Hola, estimados colegas y estudiantes del 2030. Soy Anaí Arias del plantel 9 “Pedro de Alba”. Quiero decirles que el 31 de diciembre del 2019, como muchas personas en el mundo, bailé, celebré con mi familia y amigos, comimos costillitas y brindamos con un Malbec delicioso. Nos propusimos muchas metas para el 2020 y en los memes de Facebook se comentaba “sorpéndenos 2020” y pues sí, nos ha sorprendido terriblemente. Ya que el viernes 2 de enero, el fantasma de la guerra aparecía porque el presidente estadounidense, Trump, había mandado matar a un general iraní, comandante de la guardia revolucionaria en Bagdad, resulta que fue atacado en el aeropuerto, por drones estadounidenses. Y obviamente, la milicia iraní se iba a vengar severamente. Yo me mordía la uñas porque esa palabra “guerra” no es cualquier cosa. A la par estaba el problema de los incendios en Australia, mucha flora y fauna se perdió, fue muy doloroso ver esas imágenes de los koalas quemados y luchando por sus vidas. Y, al terminar el mes, empezamos a escuchar en las noticias que en Wuhan, China, estaban aislando a la gente por un virus llamado Covid 19 o corona virus el cual provocaba la muerte masiva de las personas. Para entonces no habían comunicado sobre casos en Latinoamérica o en México.
Más adelante, el 28 de febrero, se detecta el primer caso de coronavirus en México, el paciente se encontraba internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, pero se encontraba estable. Se pone a la cabeza de la información el Dr. Hugo Pérez - Gatell, por el cual muchas maestras que conozco se desmayan y mueren de amor por él. Comienzan a hacer memes, canciones y difunden frases como “Quédate en casa”. Hay mucha confusión porque unos dicen que no es tan necesario usar el cubrebocas, luego dicen que siempre sí. Al principio, se manejaba como una enfermedad no grave, luego que sí.
Empezamos a ver en las noticias que mucha gente fallecía, unos decían que los hacían firmar que sus familiares habían fallecido por el virus, otros decían que entraban enfermos de una cosa y ya no salían del hospital, la esposa de un primo falleció por ese motivo. Había gente que viendo en las noticias la pandemia, decía que no creía y no usaban cubrebocas ni protección, había gente que decía que era manipulación del gobierno. El presidente AMLO nos enseñó una estampita de “detente”, que según era su protección.
El 16 de marzo se declara la jornada “Su sana distancia” y se suspenden las actividades no esenciales y los eventos de concentración masiva, sin embargo, el 14 y 15 de marzo, en el foro sol, hubo un evento llamado “El vive latino” que debió ser cancelado porque congrega a mucha gente , en aquella ocasión asistieron más de 110 mil personas. Yo vivo cerca de ahí. Después de esa fecha, comenzamos a escuchar en las noticias más y más casos de corona virus.
El titular de la SEP, Esteban Moctezuma, informó que las clases se suspenderían del 20 de marzo al 20 de abril. En ese tiempo, llegó la Semana Santa y muchas personas se fueron de vacaciones, la policía tenía que sacarlos de la playa y la gente se molestaba. Vi fotos de las personas que se fueron a los mercados de mariscos y a la central a comprar el jueves y el viernes santo, después de esas fechas aumentó el número de contagios entre las personas. Los usos y costumbres son muy fuertes. Vi a mi vecina viendo la misa por televisión, venía y nos tocaba la puerta para avisarnos.
El 30 de marzo, la jefe de Gobierno, Claudia Sheinbaum, anunció el “quédate en casa” para evitar la propagación del virus en la CDMX. Así estuvimos encerrados, impartiendo clases en línea, aprendiendo a nadar en este mar tecnológico, yo apenas había tenido una reunión por Zoom con la H. Directora, estaba viendo cómo se trabajaba por ahí, con mis audífonos y mi mamá ya había tenido reuniones con su congregación, su familia y estaba tomando un curso de cocina internacional, me pareció muy gracioso. Por primera vez, tuve que aplicar exámenes por google forms, me tardé una semana en averiguar cómo funcionaba eso, ahora soy experta.
Y, bueno, así estuvimos encerrados, temerosos, saliendo sólo por lo indispensable, no podías entrar al super mercado o a cualquier establecimiento sin cubrebocas, el alcohol estaba agotado, si encontrabas era muy caro, la gente hizo compras de pánico y lo que más me sorprendió y no sé si lo llegue a comprender algún día, es porqué en lugar de ver comida en los carritos, la gente llevaba mucho papel de baño, un misterio.
El primero de junio, se instauró un semáforo que permitiría la integración gradual de las personas a sus actividades cotidianas, sin embargo, la gente entendió que se acababa la cuarentena y de repente había mucha gente en las calles.
Por ahora, esto es todo en el resumen de la primera mitad del año. Parece que va para largo.
Saludos
Queridos profesores y estudiantes del futuro:
ResponderBorrarEspero que, desde este momento en el que nos encontramos hasta el tiempo en el que ahora nos leen, hayamos aprendido algunas de las lecciones que nos ha dejado la pandemia. Entre ellas, sería deseable que nos hubiéramos dado cuenta de que la educación también es un servicio esencial, que exaltar los medios tecnológicos como protagonistas exclusivos del aprendizaje está totalmente en cuestión, que la enseñanza descontextualizada de la vida tiene poco que decir, que el miedo que nos invadió, y que el dolor, hayan servido -también desde la educación- para comprender nuestra condición de paso, de fragilidad y finitud, que nos exige una mayor empatía y un profundo sentido de colaboración, y no de competitividad insana. Aprender ha de ser un proceso permanente que nos recuerde nuestra condición social, así como la necesidad de construir puentes que desborden los intereses provincianos e individualistas. El desarrollo libre de la persona (una tautología; en ningún entonces ni ahora existe hombre sin libertad), y su cuidado no tendrían sentido alguno si no se enmarca en la apertura a la comunidad. En realidad, nuestra estancia breve y fugaz adquiere un valor eterno desde la educación, en el desarrollo hacia dentro y hacia fuera. En el encuentro.
En fin, ojalá esta lamentable situación de 2020 (demasiadas pérdidas) nos haga a todos comprender la educación como la condición de 'despertar el dolor de la lucidez', y como la oportunidad de dar valor a lo que realmente lo tiene, para no perder ni un minuto en impedir que la persona con la que tratamos encuentre siempre un apoyo para crecer libremente. Para sernos.
Me temo que espero demasiado; quizá deberíamos empezar por aplicárnoslo desde este pasado capaz. ¿O hace falta algo más para darnos cuenta? Sacar lo mejor de nosotros mismos (educación) no es posible si no intentamos lo mismo con los que nos rodean.
Fuerte abrazo desde el pasado.
Perseguir el horizonte no equivale a alcanzarlo, sabio decir, pero contribuye a acercarnos un poco más a él.
Enrique
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ResponderBorrarGracias por los mensajes
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